A pesar de que Roberto Larraguibel es Ingeniero Electrónico, la mejor denominación para su profesión es la de "Inventor". En 1987 junto a Alonso Puig, crean P+L Electrónica y ya en 1990 han ganado el concurso para creadores tecnológicos organizado por el Colegio de Ingenieros de Chile y el Citibank, y fruto de ello han conseguido US$100.000 destinados a impulsar su naciente empresa.

Entrar a su taller es toda una experiencia por la cantidad de ingeniosos dispositivos, mecanismos y maquinarias para los más diversos fines industriales y también publicitarios.

Orientándose a la producción de equipos muy sofisticados P+L logra conquistar un "nicho" de mercado virtualmente inexplorado por la ingeniería nacional, que se caracteriza por requerimientos de una electrónica y propiedades constructivas cuya demanda productiva es de baja escala pero de muy alto valor agregado.

Cómo no podía ser de otra manera P+L postula y consigue fondos de Innovación estatal para el desarrollo de uno de los tantos proyectos en que se involucra. Se trata de una Balanza capaz de medir estados físicos y anímicos en las personas, a través de la interpretación de complejos patrones posturales que son proyectados a respuestas conductuales. De esta manera es posible detectar por ejemplo claros síntomas de agotamiento o indisposición de cualquier clase, lo que en términos productivos puede significar grandes eficiencias en la prevención y disminución de accidentes del trabajo (conducción en carreteras, empleo de maquinaria de alto riesgo o costo, etc.). Todo esto realizado con técnicas no-invasivas para las personas que son controladas.

La justificación económica de un proyecto de esta naturaleza está dada por la utilización de una tecnología validada al servicio de eficiencias productivas por un lado y eventuales ahorros en primas de seguros por otro. Su campo de influencia comercial es internacional puesto que en el mundo aun no se han solucionado tecnológicamente los problemas que están planteados en esta investigación. Los productos a vender van desde la fabricación de estas balanzas hasta la venta de royalties o patentes para el uso y comercialización de esta tecnología.

El financiamiento otorgado por Fontec alcanzó a casi la mitad de los $90 millones que invirtió la empresa en este proyecto recién finalizado en noviembre de 2001.

Las proyecciones a futuro son mayores de las esperadas en tanto P+L encontró insospechadas derivaciones hacia usos médicos en el ámbito laboral y conductual en general.

En este momento nuestra empresa está comenzando un trabajo junto a P+L para realizar la salida al mercado de esta tecnología, la eventual incorporación de inversionistas extranjeros y la definición de los productos y las inversiones necesarias para materializarlo.