Galaxias Maculatus es el nombre de un pececito salmoniforme que podría hacer historia en Chile. Vulgarmente se le conoce con el nombre de puye y se lo vende como "angula", preparado principalmente al pil pil. Quienes han degustado ambas variedades dicen que el puye no tiene que envidiar ninguna cualidad de su homólogo, excepto el precio que alcanza en los mercados internacionales.

Hace veinte años quizás nadie imaginó que Chile podía estar hoy siendo el segundo productor mundial de salmón, amenazando con destronar a Noruega. Y así como las exportaciones de salmón se están convirtiendo en fuente de divisas para el país, quizás no está lejano el día en que el puye haga otro tanto.

El interés comercial por este pececito de entre tres y cinco centímetros, nace por su parecido con la angula, tan apetecida en los mercados europeos en especial España. La anguila es un pez de profundidad la que en en su estado juvenil se conoce como angula. Nace en los mares caribeños y cruza todo el Atlántico para entrar a los ríos europeos donde es pescada desde hace siglos por lo que está casi extinguida. No puede ser reproducida pues no acepta alimento en cautiverio y ya se han gastado fortunas en pruebas, y sólo en 2003 los japoneses han podido reproducir in vitro su ciclo completo. Los ejemplares que se capturan se destinan a la crianza de adultos (anguilas), por lo que a los platos sólo llegan los ejemplares muertos en la manipulación.

El puye por otro lado también tiene altas complicaciones para el manejo en cautiverio por la sobrevivencia de los huevos, la manipulación de los mismos y la alimentación en etapa larvaria y juvenil.

Pero la insistencia de una empresa en el sur de Chile puede hacer que cambien estas dificultades, porque en muy poco tiempo y con recursos limitados, "Agrícola González" ha conseguido los avances más importantes en el mundo para la reproducción artificial de esta especie. De la mano de un ingenioso ingeniero alemán, Gustav Basedow, ya superó las etapas de reproducción a escala industrial con millones de ejemplares desovados y nacidos en perfectas condiciones, y también la sobrevivencia de las primeras semanas de vida con alimento producido en base a rotíferos (microorganismos vivos producidos especialmente para los efectos).

El altísimo valor de entre US$400 y $1.000 el Kg de las angulas para engorda en los mercados internacionales bien vale la pena como para arriesgarse en esta iniciativa difícil pero prometedora. El objetivo es desarrollar un sistema productivo en base a técnicas de hatchery similares a las que ocurren en la naturaleza, por lo que no se necesitan complejos laboratorios ni científicos expertos pero muy caros. Y como todo proyecto innovador necesita de una etapa de diseño y pruebas acabadas para su validación productiva, cosa que ya está terminando.

La empresa recibió fondos no retornables de Fontec de Corfo para realizar esta innovación de marca mayor